Tras haber coordinado mi trabajo con la comunidad en Slack (como comenté en mi anterior entrada), esta semana el enfoque ha sido puramente técnico: la localización de la interfaz de usuario (UI).
A diferencia de las traducciones de contexto que realicé al principio, trabajar en la UI me ha obligado a entender cómo el código interactúa con el lenguaje. El mayor aprendizaje ha sido el manejo de Variables y Placeholders (como %s o %d). Estos elementos son críticos; un error al moverlos de sitio o borrarlos accidentalmente puede provocar que un plugin deje de funcionar correctamente.

Para mantener la máxima calidad, he incorporado a mi flujo de trabajo la herramienta de Consistencia de WordPress. Esta semana la he usado para asegurar que los términos de la interfaz coincidan exactamente con los usados en el núcleo de WordPress, evitando que el usuario final se confunda con términos diferentes para una misma acción.
En conclusión, mi contribución ya no solo se trata de traducir palabras con sentido, sino de asegurar que la lógica del software y la experiencia de usuario se mantengan intactas en nuestro idioma.



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